Espacio clandestino.
Constrúyeme sobre tu cuerpo,
quiero ser la realidad con olor a amapolas,
quiero sembrar con suspiros
el campo labrado de tu pelo,
que vuelen las espigas sobre nuestra piel,
la sombra de una nube con forma de caricia
oscurece un verde mar de finas hebras de trigo,
los hombres de paja que antes no miraban,
lloran ahora,
la fantasía que nos adorna es hoy,
simplemente un beso cruzado con olor
a clandestinidad.
Espiral-multitud
Hoy es un día extraño
tus lágrimas, brillan risueñas,
dos diamantes,
tus mejillas están perladas por mis labios
Hoy, es un día extraño
no te he besado como de costumbre
me miraban, yo, te desnudaba
tú,
me has encarcelado tras tus pupilas
extraño, hoy es de día
tus ojos no son del todo opacos.
De los gatos y la luna (Extensión de tu carta)
Quién dice que hay que callar,
si solo busco el universo contigo
y la intimidad es contagiosa.
Quién me manda imaginarte
y venerarte, y enamorarme,
y creer que eres mi vida,
quien me manda componerte un atardecer,
una playa, pintarte un lienzo de colores esquivos
y mancharme los dedos con pintura
como un niño pequeño.
Por qué ha tenido que bajar la luna
para mezclarte conmigo esta noche
si solo somos dos gatos
perdidos en un mar de estrellas.
Clamor del tiempo perdido
Quemas como el sol
una tarde de octubre, una rama quejumbrosa
sobre un banco marchito,
el tiempo se medía en silencios,
y el destino, menguaba distante.
La caída de las nubes se aproximaba,
y el banco, se recubría de espesas hojas amarillas
tus latidos, y los míos, eran truenos
y la lluvia, un mar de lágrimas.
No creía encontrarte nunca,
y sin embargo,
allí estabas.
El vagabundo.
Allá voy,
no sé a donde, pero voy
voy contigo, sin mí,
vagabundo de una calle estrecha
mendigo de esperanzas olvidadas
dame la voluntad,
tu voluntad,
una limosna de color verde aceituna,
empújame y tírame de nuevo al suelo
devuélveme al lugar que me vio nacer
y al que ya no pertenezco.
Indigente, caminante, trotamundos,
desarrapado, desterrado y desarraigado,
soñador bajo mantas de cartón.
Huida
La ventana era la piel translúcida
calentaba el aire,
lejos de Babilonia se oía
perecer la luna nueva
Tú has aparecido de un aquelarre de hadas
muy lejos queda ya
el cielo color pálido,
he huido de mi vida rellena
me he marchado contigo
ahora,
búsquenme…
Mares inocuos (Reflexión ideal al mañana)
Hoy el sol se ha puesto por el norte
y ha encendido todas las velas con olor a silencio,
la cera de las tartas adornaba a las alondras
en un sinfín de tonalidades del color de tus ojos
He encontrado tu foto y me he vestido con ella
y la habitación, creo, tiene vistas al mar,
además, he volado abanicando las olas esta noche,
y he vuelto con una chistera hecha de espuma y sal
Cada vez más te apareces en un estallido de lágrimas
salvajes, en un revuelo de sonrisas imperfectas,
cada vez más, me atrapas entre tu pecho
y siempre, me dejas de nuevo escapar por la mañana.
Niña
Quien quiera, digo, quien quiera
véndame señora, inhábleme,
no la busco a usted, la busco a ella
a la niña con el pelo revuelto,
la busco a ella, tiene un sol en el pecho,
me ha cautivado, márchese señora,
quiero que venga la niña con el iris rayado
a secuestrarme como todas las tardes,
véndase señora,
márchese y no vuelva,
voy a besar a la niña, con el pelo rayado.
Rosa Artemisa.
Alcanzo a ver tu pelo desde aquí,
desde esta tarde pasada de vueltas,
desde aquí, la esculpida pose trasnochada,
te veo y te sonrío, y soy el poeta más bobo de todos
me sonrojo, te bebo, te acaricio, e incluso,
te respiro. A veces también te regalo una rosa,
una rosa morada, negra, multicolor,
pero se evapora cuando apareces,
nunca han soportado las rosas
tener un rival con la piel de Artemisa.
Suspiros de hojas caídas.
Miraba por la ventana
de una habitación que huía,
callaba la cortina, las paredes callaban
también , se escapaba la sonrisa,
el sentimiento,
se marchaban los destinos,
y dormía la noche oscura.
Solo estábamos despiertos nosotros,
tú y yo, viento y marea,
luna y marea,
sol, y luna…
Suspiros en una noche de otoño.
Viceversa.
Cuéntame un cuento,
cántame al oído,
dime que un verso
es sinónimo de un tequiero,
que es contrario a no creer,
a marchitar margaritas deshojadas,
vísteme otra vez esta mañana
que tengo frío,
esta noche promete ser
otra noche cualquiera.
Gota de lluvia
Dobla mis alas, guárdalas en el fondo del armario,
la música de fondo me está transformando en un suspiro
y quiero que me exhales. Hoy soy tu sombra, tu olor, tu voz,
el sonido del piano en una tarde lluviosa,
el peso de su conciencia es un reguero de sombras fútiles,
y yo soy el atrapasueños que las devora.
Ya no marco ningún compás, y las falanges desnudas
se deslizan acariciándome al ritmo que tú impones.
Estoy tratando de recomponerme pero me faltas,
y tú eres solamente una gota de lluvia.
Animación
Una curva infinita,
azul,
polígonos del tamaño de una calle conocida
Ahora apareces tú
Te estás moviendo contra mi vistazo furtivo
Ya casi puedo tocarte con las yemas de los párpados
Has desaparecido
estás detrás de mí.