La triste y dura realidad
Hace ya algún tiempo:
constructor de estrellas,
payaso del circo,
muñeco de feria.
La semana pasada:
cuentacuentos,
poeta nocturno,
mago sin chistera.
Anteayer y hoy:
inventor de sueños,
artesano de palillos,
malabarista sin dinero.
Mañana, quizás,
malgaste mi tiempo.
En la fría roca
En la fría roca,
allí donde duerme el agua,
tumbaré mi cuerpo
cuando vaya a morirme.
Es allí donde van los soñadores,
allí se posa con suavidad el sol
y se refleja hasta lo lejos.
En la fría roca
abriré las puertas
del último de mis sueños.
Soñaré despierto
y moriré en el olvido
como hoy ha muerto
el sol en el mar hundido.
Mi estrella del cielo
Mi estrella luminosa
está perdida entre las nubes,
allá en lo alto, arriba.
Tendré que ir a buscarla
allí, tan alto, tanto.
Construiré una escalera,
la más larga del mundo.
¿Cómo?. No lo sé,
pero usaré mi fuerza
y mi cabeza
y mis manos
y mis pies y todo.
Loco, estoy loco,
pero vivo, sigo vivo.
Subiré a los cielos
un peldaño tras otro,
me sentaré en las nubes
a descansar un poco.
Cuando vea a mi estrella
le rezaré una poesía,
despacio, bajito, al oído.
Le diré: eres tú,
tú eres mi estrella bella,
luciente, hermosa,
pequeña y pizpireta.
Tú eres mi estrella
en la que tanto pienso,
con la que tanto siento,
a la que tanto quiero.
El tiempo
Aquí y entonces
te dije Siempre.
Aquí y ahora
te digo Siempre.
Pero mañana
guardaré silencio
pues el tiempo
a todos nos cambia,
a todos nos vence.
Nunca te diré que Te Quiero
Te lo revelarán las lágrimas de mis ojos,
más también mi corazón y mis gestos.
Hablarán mis manos por sí solas
y sudarán mis brazos y mi cuello.
Se pondrán a temblarme las piernas.
Y el pecho también temblará.
Pero no dirá nada mi boca,
no mencionará esas dos palabras.
Ni mi poesía, que es como mi boca,
hablará tampoco para confesarlo.
Nunca te diré que Te Quiero.
Prisiones
Y si te impiden amar, lucha.
Y si no te dejan sonreír, lucha.
Y si te sientes sola, lucha.
Pero vence el dolor que tienes,
salta el duro muro del miedo.
Y comparte tu sueño conmigo,
no se lo contaré a nadie.
Y si tienes miedo, canta.
Y si te persiguen, huye.
Y si te hablan, escucha.
No cantes viejas victorias,
construye las nuevas a mi lado.
Y sí te amo, mira cómo espero
impaciente tu beso.
Y sí te llamo, pero
no contestas, no.
Son tus manos libres
y yo un esclavo
para darme muerte.
No dejes que viva
esperando y esperando
tu llamada que nunca llega.
Nuestro Secreto
Si el eco no caminara por las montañas
gritaría fuerte Te Quiero,
pero no quiero despertar a la tierra,
ni a los árboles, ni a los charcos.
Si el eco no rebotara en las paredes
gritaría fuerte Te Amo,
pero no quiero que mi amor
se pierda por el espacio.
Te lo diré bajito, al oído,
para que nadie sepa nuestro secreto.
Las Palabras Que No Encuentro
Busqué las mil palabras
más bonitas que conocía,
entre ellas tu nombre,
entre ellas la poesía.
Las junté todas
en un papel en blanco,
añadí comas, puntos,
separé los párrafos.
Pero con todas ellas
no pude expresar
este sentimiento.
¿Dónde he de buscar
para escribir lo que siento?.
¿Cómo he de hablar
para decirte que te quiero?.
Abrí un libro
y busqué en silencio.
Leí, leí, seguí leyendo.
Mas no encontré
las palabras, los sonidos
que dijeran cómo era
este sentimiento.
Cogí otro libro
y seguí leyendo.
Y allí estaba:
no hay nada como un beso.
Pero, ¡hay tantas maneras
de dar un beso!.
¿Cierro los ojos?.
¿Junto los labios?.
¿Acaricio tu espalda?.
¿Guardo silencio?.
Si el beso es como la poesía,
te daré cientos de besos.
Si la poesía es como el beso
seguiré escribiendo.
Sombras
Sombras, que acecháis anhelantes
en la sombra de la noche,
¡llevadme con vosotras!.
Sombras, que os escondéis sin miedo
tras la oscuridad de las cortinas,
¡convertidme en sombra!.
Sombras, que vagáis silenciosas
entre los árboles del parque,
¡rodead mi cama!.
Sombras, que manejáis mis sueños
para tornarlos pesadillas,
¡llevadme, llevadme con vosotras!
Más felices que nadie
Recorreremos el mundo, madre,
soportando tempestades,
contemplando huracanes
y lluvias y vientos.
Pero viajaremos juntos,
solitarios pero juntos.
Hablaremos de nuestras derrotas,
de lo tontos que fuimos,
pero nos reiremos de ello.
Nos echarán de los bares,
dormiremos en el suelo
debajo del puente,
allí donde duermen
los que la gente no quiere.
Pero seremos felices, madre,
más felices que nadie.