Premis juvenils literatura breu 2003
EL CIRCO DE LOS SUEÑOS
José Luis Andreu / Premi de poesia en castellà


La triste y dura realidad

Hace ya algún tiempo:

constructor de estrellas,

payaso del circo,

muñeco de feria.

La semana pasada:

cuentacuentos,

poeta nocturno,

mago sin chistera.

Anteayer y hoy:

inventor de sueños,

artesano de palillos,

malabarista sin dinero.

Mañana, quizás,

malgaste mi tiempo.

 


 

En la fría roca

En la fría roca,

allí donde duerme el agua,

tumbaré mi cuerpo

cuando vaya a morirme.

Es allí donde van los soñadores,

allí se posa con suavidad el sol

y se refleja hasta lo lejos.

En la fría roca

abriré las puertas

del último de mis sueños.

Soñaré despierto

y moriré en el olvido

como hoy ha muerto

el sol en el mar hundido.



Mi estrella del cielo

Mi estrella luminosa

está perdida entre las nubes,

allá en lo alto, arriba.

Tendré que ir a buscarla

allí, tan alto, tanto.

Construiré una escalera,

la más larga del mundo.

¿Cómo?. No lo sé,

pero usaré mi fuerza

y mi cabeza

y mis manos

y mis pies y todo.

Loco, estoy loco,

pero vivo, sigo vivo.

Subiré a los cielos

un peldaño tras otro,

me sentaré en las nubes

a descansar un poco.

Cuando vea a mi estrella

le rezaré una poesía,

despacio, bajito, al oído.

Le diré: eres tú,

tú eres mi estrella bella,

luciente, hermosa,

pequeña y pizpireta.

Tú eres mi estrella

en la que tanto pienso,

con la que tanto siento,

a la que tanto quiero.

 


El tiempo

Aquí y entonces

te dije Siempre.

Aquí y ahora

te digo Siempre.

Pero mañana

guardaré silencio

pues el tiempo

a todos nos cambia,

a todos nos vence.



 

Nunca te diré que Te Quiero

Te lo revelarán las lágrimas de mis ojos,

más también mi corazón y mis gestos.

Hablarán mis manos por sí solas

y sudarán mis brazos y mi cuello.

Se pondrán a temblarme las piernas.

Y el pecho también temblará.

Pero no dirá nada mi boca,

no mencionará esas dos palabras.

Ni mi poesía, que es como mi boca,

hablará tampoco para confesarlo.

Nunca te diré que Te Quiero.


 

Prisiones

Y si te impiden amar, lucha.

Y si no te dejan sonreír, lucha.

Y si te sientes sola, lucha.

Pero vence el dolor que tienes,

salta el duro muro del miedo.

Y comparte tu sueño conmigo,

no se lo contaré a nadie.

Y si tienes miedo, canta.

Y si te persiguen, huye.

Y si te hablan, escucha.

No cantes viejas victorias,

construye las nuevas a mi lado.

Y sí te amo, mira cómo espero

impaciente tu beso.

Y sí te llamo, pero

no contestas, no.

Son tus manos libres

y yo un esclavo

para darme muerte.

No dejes que viva

esperando y esperando

tu llamada que nunca llega.

 


 

Nuestro Secreto

Si el eco no caminara por las montañas

gritaría fuerte Te Quiero,

pero no quiero despertar a la tierra,

ni a los árboles, ni a los charcos.

Si el eco no rebotara en las paredes

gritaría fuerte Te Amo,

pero no quiero que mi amor

se pierda por el espacio.

Te lo diré bajito, al oído,

para que nadie sepa nuestro secreto.



Las Palabras Que No Encuentro

Busqué las mil palabras

más bonitas que conocía,

entre ellas tu nombre,

entre ellas la poesía.

Las junté todas

en un papel en blanco,

añadí comas, puntos,

separé los párrafos.

Pero con todas ellas

no pude expresar

este sentimiento.

¿Dónde he de buscar

para escribir lo que siento?.

¿Cómo he de hablar

para decirte que te quiero?.

Abrí un libro

y busqué en silencio.

Leí, leí, seguí leyendo.

Mas no encontré

las palabras, los sonidos

que dijeran cómo era

este sentimiento.

Cogí otro libro

y seguí leyendo.

Y allí estaba:

no hay nada como un beso.

Pero, ¡hay tantas maneras

de dar un beso!.

¿Cierro los ojos?.

¿Junto los labios?.

¿Acaricio tu espalda?.

¿Guardo silencio?.

Si el beso es como la poesía,

te daré cientos de besos.

Si la poesía es como el beso

seguiré escribiendo.


 

Sombras

Sombras, que acecháis anhelantes

en la sombra de la noche,

¡llevadme con vosotras!.

Sombras, que os escondéis sin miedo

tras la oscuridad de las cortinas,

¡convertidme en sombra!.

Sombras, que vagáis silenciosas

entre los árboles del parque,

¡rodead mi cama!.

Sombras, que manejáis mis sueños

para tornarlos pesadillas,

¡llevadme, llevadme con vosotras!

 


 

Más felices que nadie

Recorreremos el mundo, madre,

soportando tempestades,

contemplando huracanes

y lluvias y vientos.

Pero viajaremos juntos,

solitarios pero juntos.

Hablaremos de nuestras derrotas,

de lo tontos que fuimos,

pero nos reiremos de ello.

Nos echarán de los bares,

dormiremos en el suelo

debajo del puente,

allí donde duermen

los que la gente no quiere.

Pero seremos felices, madre,

más felices que nadie.

 

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