Premis juvenils literatura breu 2002
NOCTURNO
Clara Rozalén / Premi de poesia en castellà

NOCTURNO

¿Qué es eso?
Nada.
Ideas que se me ocurren por la noche,
cuando el sueño va entrando despacito
y le roba tiempo a la vigilia...
¿Qué es eso?
Nada, nada.
Garabatos nocturnos de una
pluma sonámbula,
bostezos de tinta,
murmullos dormidos en la inmensidad
del letargo.
La oscuridad puesta en verso,
una estrella escrita,
el desvelo cuando juega
con el reposo
y escribe fruslerías atontadas,
la reflexión que deja de serlo,
abandona el día
y entra en el mundo de las
sombras...
y cae...
Ya no sirvo para esto.
Y qué.
Da igual.
La tinta seca.
No importa.
Ya no sirvo para esto...
La musa muerta
y la inspiración rota.
Vacío. Hoja en blanco.
Y qué.

Ya no sirvo para esto...




FELICIDAD

Dentro de mí te llevo por-
que digo tu nombre, felici-
dad, dentro del pecho.
PEDRO SALINAS

Dentro de mí te llevo,
aunque juegues a esconderte,
a perderte entre los rincones de mi alma,
a dormir cuando estoy despierto.
Ansío que vuelvas

porque digo tu nombre

y lo repito hasta cansarme...
Tú, caprichosa, te ríes de mi pena.
Pero tarde o temprano regresas
llena de vida,
inundándome el alma,
desbordándome el cuerpo...
¡Cómo palpitas, entonces,

felicidad,dentro del pecho!

Te has adueñado de mí,
espectro monstruoso.
¡Fuera!¡Vete!¡Vete!
Pero te quiero, te quiero aquí.
Esta angustia que me mata
y que mi vida desea...
Me ahogo en esta cruel batalla
que libran
mi horror por que te vayas
y mis ansias por que no vuelvas.
¡Maldito parásito,
infernal vampiro
que me robas la vida!
Tú creces, tú creces
y yo muero...
Pero sin mí tú no eres nada.
No eres ni siquiera un espectro
monstruoso,
porque te quedas vacío
y mueres conmigo...

Ya no sé si tú eres yo
o si yo soy tú,
porque te has enquistado en mi mente;
tus manos de amargura
me han velado los ojos
me han sellado los oídos
y la razón me han sepultado.

Pero te quiero.
¡Vete!
Arrancarte de mí es arrancarme de mí.

¡Fuera!

Vete, vete,v ete
y no vuelvas,
porque sabré quién eres
y ¡no!,
no quiero reconocerte...


Quisiera volver a ser lo que fui.
Volver a ser esos ojos grandes, abiertos,
brillantes y hermosos, que miraban observando y
observaban mirando.
Volver a ser esa nariz chata y delicada,
esa boquita graciosa,
esas manitas curiosas.

Quisiera volver a ser la alegría,
la sonrisa espontánea y sencilla,
la ternura perdida,
la paz usurpada;

quisiera mecerme entre mis brazos,
susurrarme bajito,
arroparme en la cuna
y consolarme el llanto.

Quisiera no haber crecido,
seguir siendo infancia,
alborozo, inocencia,
travesura, entusiasmo...

Pero, si aún fuera niña,
¿cuándo habría añorado el pasado?

Una hoja en blanco.
Cinco líneas, negras, finas.
Un murmullo en los oídos. Garabatos.
La mano susurrando a
cinco líneas, negras, finas.

El silencio.
La nota.
Una frase en los oídos.
Cinco líneas, negras, finas,
salpicadas con signos extraños.

Matices.
Un grito en los oídos.
La pluma febril derrochando
el son de la tinta.

La clave.
El ritmo
sostenido,alterado sobre las
cinco líneas,negras,finas.
Un acorde en los oídos.
Armonía.


El sentimiento ardiente.
Un torrente devastador
corriendo por las
cinco líneas, negras, finas.

Y estalla.
Un corazón que tiembla,
un ojo que llora...

un oído emocionado...


De nuevo la incertidumbre.
La incesante incertidumbre.
Sueños vanos,
falsas realidades,
sentimientos enfrentados
en un campo de batalla perdido en el espíritu...

Bendita y maldita ignorancia,
Fuente y fruto de mis pasiones...
A ti me debo,
a tu silencio,
a tus juegos inocentes,
a tu fluir dulce y tranquilo;
de ti dependo,
hasta que abandones mi pecho virgen
y te conviertas en un pedazo de sabiduría
que serene mi alma,
que guíe mis pasos cuando vuelva la incertidumbre,
la incesante incertidumbre...


Déjame, vida.
Déjame en mi silencio
mientras veo
crecer mi angustia,
mientras veo derrumbarse
ese castillo en el aire
que algún día fue mi sueño...

Déjame,
déjame y que la rabia
devore mis entrañas,
pues prefiero ser carne muerta
y alma degollada
que morir de vieja
sabiendo que él late
en el corazón de otra.


Esta noche has venido a mí, esperanza,
y me has colmado con tus sueños tibios.
Has llegado en silencio,
murmurando
anhelos de un mañana claro
y un corazón sereno,
dibujando
suspiros en este seno palpitante,
y has sonreído a la penumbra
y la has prendido con tu aurora...
Esta noche has llegado a mí, esperanza,
por fin,

sin ya soñarte en mis sueños...
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